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	<title>Porno Jovenes.ES &#187; Relatos Eroticos</title>
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		<title>Natalia, el casting de una jovencita estudiante</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Apr 2011 23:01:24 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Jovencitas desnudas. Natalia manda sus fotos a nuestros amigos de la productora porno con la intencion de ser tenida en cuenta en los proximos rodajes porno que pongan en marcha. En el book que esta joven estudiante de medicina de 19 años nos manda podemos descubrir a una mujer tremendamente morbosa, con un cuerpo pequeñito, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Jovencitas desnudas.  Natalia manda sus fotos a nuestros amigos de la productora porno con la intencion de ser tenida en cuenta en los proximos rodajes porno que pongan en marcha.<span id="more-1318"></span>  En el book que esta joven estudiante de medicina de 19 años nos manda podemos descubrir a una mujer tremendamente morbosa, con un cuerpo pequeñito, pero muy, muy deseable.</p>
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		<title>Devaneos sexuales en una isla solitaria</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Apr 2010 10:11:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[De nuevo verano, la estación que más me gusta, no solo porque ya salgo de la monotonía de mis estudios luego de un arduo año con los libros y toda la cosa, sino más bien porque puedo regresar a mi tierra natal, una pequeña isla del Mediterráneo que si bien no aparece en los catálogos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De nuevo verano, la estación que más me gusta, no solo porque ya salgo de la monotonía de mis estudios luego de un arduo año con los libros y toda la cosa, sino más bien porque puedo regresar a mi tierra natal, una pequeña isla del Mediterráneo que si bien no aparece en los catálogos de turismo ofertada como un paraíso, tiene un encanto que solamente las personas que saben lo que es bueno en esta vida y los que buscan algo distinto que la diversión al máximo, conocen de la existencia de este lugar y lo dibujan en su mapa vacacional.</p>
<p>Y claro está, este no es el único aliciente para sentirme más que a gusto, también está el volver a ver a mi familia y a mis amigos, además de que siempre puedo juntar un dinerillo extra ayudando en el negocio familiar que instalaron mis padres junto a la playa, desde antes de comenzar mi adolescencia. Nunca está de más mencionar que mi mayor motivación es que por estos parajes mediterráneos siempre merodeaban unas tías fabulosas, que venían envueltas en empaques con calidad de exportación, mujeres que, en su gran mayoría, se gastaban unos cuerpos que dejarían abochornado al más lujurioso de los hombres.</p>
<p>El pequeño bar de mi familia, conocido como El Chiringuito, está ubicado en una posición un tanto estratégica, ya que es paso obligado hacia un sector de la playa que está en reserva para el público nudista, y no es que todos los días podía ver tías en cueros, -pues solo en el momento de estar allá se quitaban la ropa-, pero siempre al regreso de su jornada de baño y sol se sentaban en alguna de las pocas mesas que había o se acodaban en la barra para tomar algún refresco o bebida, aunque a pesar de estas circunstancias, nunca tuve oportunidad de llegar siquiera a conversar con alguna de las bellezas que se contorneaban en los asientos del bar, por diversos los inconvenientes, pues la mayoría estaban acompañadas por algún tipo, y las que estaban solas o en grupo, me daban la impresión de que no tenían interés en un adolescente que se dedicaba a servir bebidas a la clientela y a limpiar las mesas del local, agregando que a mis padres no les gustaba que confraternizara demasiado con los clientes. Así, entre todas las vivencias y las inevitables erecciones que me provocaban las estilizadas siluetas de todas las tías, iba sobrellevando los días con la ayuda de alguna que otra paja en honor de la última que me había despertado fantasías sexuales, a la que yo proclamaba imaginariamente mi musa del día.</p>
<p>Todo tomó un giro radical cuando por alguna cuestión tenía que pasar por el sector de la playa nudista; de hecho no me gustaba transitar mucho por ese lugar, ya que es avergonzante pasar viendo algunas tías con sus atributos al aire, que comienzan a reír al ver mis ojos desorbitados y como se arma la carpa de circo debajo de mi ropa de baño. Por eso, trataba de hacer el recorrido lo más brevemente posible y mirando al horizonte, sin mencionar que estar vestido entre toda la gente desnuda te saca bastante de onda, te sientes como un lunar.</p>
<p>Aún recuerdo cuando me ofrecí para colaborar en labores comunitarias de la isla y me mandaron a realizar limpieza precisamente en esa parte de la playa, no sé si calificarlo como el mejor o el peor día de mi vida, el peor por la vergüenza tan sofocante que sentí ese día, o el mejor porque ese día me corrí el mejor pajazo de mi vida; como no sabía ya qué hacer con tanta presión en mis pantalones y mi casa quedaba lejos para desahogarme en mi habitación con las imágenes frescas de bellas mujeres con enormes senos al aire, se me vino la idea de ir hacia la parte de atrás donde hay unos arbustos y allá descargar toda la tensión dolorosa del semen que tenía dentro, así que, sin pensarlo, me dirigí con rumbo al lugar planificado, sorteando algunos obstáculos que me dificultaban el trayecto, avancé hasta colocarme detrás de una especie de duna de arena, donde pensé que me perdería de vista del resto del mundo.</p>
<p>Apenas estuve ahí, me desabotoné los pantalones y removiendo hacia un lado mi interior, pude con dificultad liberar mi pija que estaba completamente tiesa como el acero y roja como un tomate, dando la sensación de que iba a estallar, y de hecho, así fue, no tuve que hacer demasiados esfuerzos para que ésta soltara toda su carga en una poderosa eyaculación, esparciendo mi leche a un par de metros de mí. Una vez apagado el incendio, procedí a poner de nuevo todo en su lugar, cuando pude oír una risa entrecortada que provenía de muy cerca de mí, volteé a ver y pude observar a una mujer completamente desnuda un tanto agazapada junto a un matorral, que había a pocos pasos de mí, sin saber desde cuando estaba allí, pero por la risita sardónica que se dibujaba en sus labios me imaginé que había presenciado todo el acto, por lo que no sé de cuantos colores me había puesto; lo único que pude atinar a hacer fue salir por piernas a toda prisa, dejando a aquella mujer atrás en lo que parecía gritarme que esperase, pero mi vergüenza era tanta que no di marcha atrás, llegué exaltado al bar, cogí el teléfono y llamé a mi casa, hablé con mi mama y le dije que me sentía mal y quería irme para allá, lo cual aceptó un tanto interrogativa.</p>
<p>Hablé con el Bolón un señor regordete que nos ayuda en el local- y le pedí que se encargara del negocio hasta que llegara mi madre, alegando que yo tenía que ir a casa porque tenía cierto malestar; así que sin esperar más, cogí mi motoneta y manejando maquinalmente porque mi mente iba concentrada en el reciente incidente, me fui a casa. Sabía que eso podía tener repercusiones, me preocupaba que se esparciera el chisme de que pillaron al chico del chiringuito haciéndose una paja en los matorrales, por lo que pasé toda la tarde pensando en esa posibilidad, pero luego de varias reflexiones comencé a restarle importancia.</p>
<p>A los pocos días, fui de nuevo al bar, mis padres ya no se comían el cuento de que estaba enfermo. Apenas hacía 15 minutos de haber llegado, cuando un hermoso panorama nos cambiaba el ánimo al  Bolón  y a mí, eran dos de donde eran, e incluso llegaron a decirme que podían ser una pareja de amiguitas lesbianas, por aquello de que pasaba el tiempo y no ligaban con nadie. Al principio, eso me decepcionó, pero luego esa fue una razón más fuerte para fantasear mentalmente con esos dos cuerpos perfectos fundiéndose uno con el otro. Llegó a tanto mi grado de atención sobre ellas, que podía haber hecho una escala con los tonos de piel con que regresaba cada una luego de tomar el sol al natural en aquella playa, de manera que su sex appeal era aún mayor con tan seductor bronceado sobre sus cuerpos, en cada uno de los centímetros de su piel.</p>
<p>Yo sabía que eran mujeres para soñar, casi inalcanzables, pues sin contar con el inconveniente de mi edad, no me considero feo, tengo un cuerpo varonil y definido y muchas amigas en el cole y en la universidad me consideraban atractivo, pero esas dos tipas eran demasiada mujer para cualquier hombre, aparte del rumor de que eran lesbianas. Cierto día, cuando menos lo esperaba, se acercaron al chiringuito y pidieron dos bebidas, el gordo del  Bolón  y yo casi nos peleamos por atenderlas, pero le gané la partida y haciendo el esfuerzo de que mis ojos no se me cayeran sobre sus escotes, serví sobre el mostrador lo que habían ordenado, conversaron amenamente entre ellas, mientras hacía callar al  Bolón  que estaba haciendo ruido en la cocina para que me dejar oír lo que platicaban estas dos señoritas. Al ver mi atención tan concentrada con ellas, les dio por departir conmigo con mucha simpatía, y entre otras cosas pude averiguar que se llamaban Carla y Lucía, y comencé a relacionar lo que me habían dicho mis amigos porque parece que no habían acertado casi nada sobre ellas, confirmándose una vez más que el deporte nacional acá, es el chisme.</p>
<p>Llegó nuevamente el fin de semana, el viernes con un movimiento desesperante, gente por todos los lados, fiestas que se montaban por todas partes, que se alargaban hasta el mismísimo sábado, sin contar a los que iban de largo, yo por mi parte, juicioso y cumplidor atendiendo el bar junto con mis padres y  el Bolón, así que el sábado en la mañana, un poco más temprano que lo habitual me dirigí a abrir el chiringuito porque sabía que la jornada iba a ser igual o más movida que la del viernes. Nuevamente me vi congraciado al percatarme de que se acercaba al bar una de las dos chicas despampanantes, vestía un poco ligera, parecía que estaba de buen un humor y comenzó a tratarme con cierta ironía, pidió un refresco y me estuvo platicando sobre su estancia de vacaciones, entre otras cosas; yo le pregunté por qué andaba sola, a lo que me respondió que su amiga Carla estaba algo resacada y se había quedado en casa.</p>
<p>Sobre la que más comentarios había oído era precisamente de su amiga, de la que circulaba el rumor de que andaba con un tipo negrito llamado Match, que regentaba un pub no lejos de allí que se llamaba Coyote Bar. A mí personalmente me caía mejor Lucía, me gustaba más su forma de tratarme, no sé, tenía un aire especial, la encontraba como más cercana y asequible, además me daba la impresión de una hembra con deseos controlados, reposando para tomar fuerza, esperando el momento indicado&#038;..casi podía oler sus deliciosas feromonas.</p>
<p>No sé si se percataba de que mi mirada siempre se clavaba en su rostro, se hundía en sus ojos profundos, recorría sus pechos y sus torneados muslos una y otra vez en una secuencia interminable e incansable, algo que no parecía molestarle sino todo lo contrario. Estando conmigo con aire confianzudo, como que coqueteaba con un joven bisoño y algo salido, con un pareo atado a su costado, que le cubría desde los pechos hasta las rodillas, marcando sus bonitas curvas. Mi impresión fue tal, que si no hubiera sido por la caja que llevaba, habría visto en primer plano como despertaba mi polla bajo mi bermuda, pero me hizo pasar, me dirigió hasta la cocina y dejé la carga que llevaba, luego, con un movimiento rápido y distraído acomodé mi verga al cinto del pantalón de baño, para que disimulara algo, mientras ella se estaba ocupando en hablarme y en aplicarse algo cremoso sobre su cuerpo; luego de flirtear un poco con su mirada y su sonrisa, me dijo que estaba sola en casa porque su amiga andaba de parranda con su amigo a lo que yo agregué que la habían visto con el tal Match.</p>
<p>Yo me sentía tan a gusto en su presencia que no encontraba la forma de cortar la conversación y marcharme, así se me ocurrió algo absurdo para prolongar la situación y viendo que intentaba ponerse la leche protectora en la espalda sin conseguirlo del todo, me ofrecí a untarle yo, con ninguna esperanza en que aceptaría pero con el morbo misterioso de su reacción a mi ofrecimiento ventajista y así probar hasta donde quería llegar su coqueteo conmigo. Me parecía entender en su actitud, que estaba jugando conmigo como un animal poderoso que lo hace con uno indefenso e inexperto, pero a mí me deslumbraba su fuerte atractivo y me agradaba verme en sus redes, la consideraba como una diosa que me manejaba. Yo, pobre de mí, aunque era muy calentón, todavía no había practicado el acto sexual con mujer alguna y aunque había visto muchas películas sobre sexo y pornografía, era consciente que no era lo mismo ver los toros desde la barrera que bajar al ruedo y enfrentarse. Por eso, sentía un temblorcillo interior y una sensación de zozobra e inseguridad terroríficos.</p>
<p>Sin embargo, le suerte estaba echada y con sorpresa para mí, Lucía me extendió el tubo de leche con un gesto de aprobación, ofreciéndome la parte de la espalda que tenía que recubrir, mientras se sentaba en un sofá del salón. Comencé a embadurnarle la espalda y los hombros, ampliando poco a poco mi área de recorrido manual, luego se tornó en un masaje intencionado y audaz por mi parte, de ahí me había calentado tanto el contacto con su cuerpo, que noté que también ella estaba disfrutando de mi manoseo. El untado de la leche protectora se hizo largo, ya mi mano bajaba hasta las inmediaciones de su preciosa colita, cambié el trayecto de mi mano y sus acciones iban dispersas de un lado a otro, luego ya sus senos recibían complacidos mis paseos manuales por debajo de la sedosa tela del pareo, a poco ya totalmente lanzado, me aventuré a desatarle el pareo, dejándolo caer sobre su cintura conforme estaba sentada y viendo que no protestaba, sino más bien se mostraba permisiva, gozosa y sumisa bajo el efecto relajante y placentero de mi vendaval de tocamientos. A estas alturas, ya mi polla estaba más que candente, super tiesa, mi cuerpo en un arrechucho incontenible se adosaba al suyo, como para poder accionar mejor los movimientos.</p>
<p>El contacto de mi abultado miembro sobre su costado, provocó que ella se volteara a comprobar si aquello era lo que pensaba, mientras yo, disimulando, continuaba sobándole la piel sensible de sus pechos, que por efecto de su excitación se inflaban y desinflaban al compás de su respiración penosa y profunda. Sentí que se había puesto tan cachonda como yo lo estaba y así era pues mirándome a los ojos como nunca lo había visto en una mujer, realizó un movimiento reflejo de su mano y la posó sobre mi polla por encima de la bermuda, exprimiéndola, agradecí ese don del cielo tan impensado, me bajé la bermuda hasta los tobillos, quedando junto a ella con mi verga lívida apuntando hacia su cuerpo, como invitándola a hacer uso de ella; no tardó ni segundos en empuñarla con firmeza y frotarla con sus dedos, lo cual me producía una sensación tan intensa que me provocó un fuerte estremecimiento, seguido de una descarga abrupta de leche que le llenó la mano y le salpicó parte del pecho y la cara.</p>
<p>Me sentí culpable y abochornado por aquella inoportuna eyaculación y le pedí disculpas acongojado por ello, pero ella, por suerte, no le dio demasiada importancia y siguió ensimismada viendo que mi herramienta no se había resentido y continuaba erguida y pujante. Después de quitarse el semen de su piel con una toallita, procedió a limpiarme la pija, con tanto mimo y esmero, que debido al contacto cálido y amoroso de su mano me había recrecido y se empalmó de forma imponente. No pudiendo contenerme más, me abracé a su cuerpo desnudo, la besé en la boca como mejor supe, con ganas y ardor, doblegué su cuerpo para tumbarla sobre el sofá, consiguiendo que se quedara sentada y al abalanzarme sobre ella, me agarró por la verga y jaló de mí para sentarme a su lado. Entonces, sin darme tregua, desbordada por una tremenda excitación, se sentó sobre mí a horcajadas, se envainó toda la polla en su raja y comenzó a galopar frenéticamente sobre mi sexo, haciéndome sentir lo indecible, un gusto febril cercano al paroxismo, cada vez que sus genitales chocaban contra los míos. </p>
<p>Así, estuvimos unos minutos, yo alucinado de lo que estaba gozando, aguantando mi dureza dentro de su coño ardiente, mientras Lucía se movía con destreza abrazada a mi; a cada saltito de su cuerpo sus pechos se balaceaban al mismo ritmo. Me sentí más seguro, y confiado en culminar una cogida digna de la mujer que tenía en mis manos. Estando en este trance, escuchamos el ruido de una moto que se detenía frente a la puerta y en medio de la agitación que nos invadía, Lucy se estiró, sacando el pene que le tenía ensartado hasta los topes, se puso en pie, dejándome con la polla al aire, toda congestionada, a punto de correrme, lleno de estupor, ya que no entendía que estaba pasando.</p>
<p>-Vamos rápido, ¡Oliver, tienes que irte! Ha llegado Carla y no quiero que nos vea así.</p>
<p>Me dejé llevar refunfuñando, mientras me ponía la bermuda; Lucía me arrastró adentro de su dormitorio y me señaló una ventana que daba al exterior, para que escapara por allí y me largara, como forma de salir de aquella emergencia.</p>
<p>-Vete Oliver, ¡ya hablaremos en otro momento! Me dijo como despedida.</p>
<p>Me tocó deslizarme por la ventana, menos mal que era de poca altura. Me dirigí de nuevo a mi chiringuito, pensando en lo que había pasado, conmocionado por la situación de haber tenido que cortar de forma tan repentina, aunque me sentía el más feliz de la tierra por haber conseguido llegar tan lejos y vivir aquellos momentos de gloria. Pasé el resto del día meditabundo, diciéndome a mí mismo, que merecía otra oportunidad para culminar el acto y gozar juntos, seguro de que podía dar la talla con creces.</p>
<p>Como era domingo, cerré un poco más temprano, me fui a casa y una vez en mi dormitorio no pude evitar el recordar aquel roce divino de sus senos y ella con mi polla, ese contacto tan intenso que me había desconectado del mundo, no podía dormir y tampoco quería correrme como pendejo a punta de pajas, su imagen estaba presente, la necesitaba. . . . -¿y si me rechazaba? pensaba yo, no pude más, junté todo el coraje que tenía y abrí la ventana de un golpe. Atiné a decir haciéndome el maloso.</p>
<p>-Deseaba verte nuevamente…-Pero, ¿cómo se te ha ocurrido forzar la ventana y entrar así? -Es que ayer al salir la dejé mal cerrada. ¡Lo tenía planeado! Mentí para afirmar mi postura de hombre decidido. -Nos puede oír Carla. . . . y ella no sabe nada de esto! -No tiene por qué oírnos, ¿o quieres que te amordace? Le dije invocando nuevamente mis convicciones. -¡Que loquito estás, Oliver! Me dijo algo resignada.</p>
<p>Intuía que estaba muy excitada, quizás aún desde el día anterior, pero ahora ante la presencia de su macho se le había reavivado su deseo, sus pezones casi podían perforar la sábana con que se mal cubría vanamente, ya que pude ver que solo llevaba puesto un delgado y cortito pantalón pijama, pudiendo percibir el aroma que desprendía su carnosa vulva que se estaba humedeciendo, al captar el estado de mi polla desesperada por llenar su glorioso orificio.</p>
<p>La veía, entre la tenue luz del amanecer, arrollada a su sábana, con parte de su cuerpo bañado destapado y no lo podía creer, tenía un aspecto tan sensual y provocador, con su cabellera completamente alborotada, creando una imagen algo paradójica, como un caos controlado en el punto justo, acompañado de un rubor calenturiento en sus mejillas y una mirada incitadora invitándome a iniciar una sesión de recreo del acto inacabado el día anterior, a lo cual se le agregaba la marca de unos pezones prepotentes debajo de la delgada sábana, casi transparente; aquello no podía ser mejor, el desenlace era inevitable. Seguí encaramado a su cuerpo, estampándole un beso y degustando ambos labios de su sexy boquita frotándolos con los míos y mi lengua, a la vez que la intensidad de nuestra respiración iba en aumento, yo completaba mi acción estrujando sus senos con el ímpetu y el arrobo de un hombre que se iniciaba en estas lides, de una forma soñada e inesperada, correspondiéndome ella, agarrándome del cabello y ejerciendo una presión extra como invitándome a que me comiera ambos senos.</p>
<p>Rápidamente, me despojé de la ropa que llevaba aún puesta, quedando totalmente desnudo, descendí torpemente por su abdomen, tratando en vano de dármelas de artesano del sexo, a lo que ella incorporándose con una dulce sonrisa en su rostro, me tomó de los hombros y suavemente revirtió la posición quedando yo boca arriba, besándome y arrullándome al oído con suaves confesiones de pasión, para aumentar su hechizo y transportarme al más elevado de los disfrutes; comenzó a cogerme la pija, logrando que mi erección se potenciara aún más y con la agilidad de una amante avezada en muchas batallas, acrecentó la presión de mi implacable miembro por medio de increíbles caricias y un reposado tocamiento.</p>
<p>Sabía que lo bueno estaba por venir, le retiré la sábana hasta la cintura, mientras ella deslizándose atrevidamente por mi cuerpo, llegó hasta una posición en que mi polla estaba en las puertas de su boca y mirando ávidamente la expresión anhelante que mi rostro denotaba, me obsequió una vez más con su sonrisa cargada de sexo, y sin más contemplaciones comenzó a introducirse mi pija entre sus labios, en una secuencia excitante, deteniéndose cada vez en la punta de mi miembro, provocándome sensaciones indescriptibles, dejando mella en mi para siempre, del primer acto de sexo oral que me habían realizado. En un ritmo sensual asombroso, arqueando su espalda cada vez que se metía toda mi polla dentro de su boca, prosiguió con ese milagro de placer para ambos. Ella susurrándome palabras dulces y apasionadas, una vez más.</p>
<p>Súbitamente, cambié de posición colocándome encima de ella, sobre sus piernas abiertas de par en par, froté mi polla sobre su conchita, apuntando bien en el centro de su abertura labial y le disparé un golpe maestro que envainó mi espadón hasta la empuñadura, mientras mis labios y mi lengua chupaban y besaban atropelladamente todas las partes cálidas de su cuerpo, terminando en un fiero combate de nuestras lenguas allá dentro de su boca de fuego. Esta muestra de salvaje deseo, me encendió más, así que me dediqué a cumplir plenamente cada una de sus indicaciones, estaba encima de ella, metiéndole mi miembro hasta los huevos, alternando besos para apaciguar sus gemidos con lengüetazos en sus pechos, que seguían tensos y palpitantes mientras taladraba sus entrañas con todas mis fuerzas, en una frenética maratón de clavadas y penetraciones.</p>
<p>Al sentir mi estaca dentro de su cuerpo, Lucía comenzó a mover su pelvis buscando el encuentro total de mi pene y yo al mismo tiempo embestía como un toro salvaje, clavándole la verga hasta lo más hondo y sacándola para volver a meterla cada vez con más fuerza. Nuestros sexos alcanzaron a moverse a un ritmo infernal, estaban como en llamas, empotrada mi pija en su gruta devoradora. Así, al cabo de unos minutos volví a sentir esa sensación sin igual de que todos los fluidos de mi cuerpo se iban a derramar dentro de ella, seguí con mis desesperados meneos de vaivén, pues ella había levantado sus dos piernas y las tenía arrolladas por detrás de mi cuello, recibiendo mis embestidas en una posición inmovilizada pero con mi polla embutida al máximo. Mientras yo rugía como un condenado, jadeando de placer, Lucía gemía de forma contenida a cada uno de mis envites, los dos con el pulso acelerado a más de cien, deseando por mi parte alargar aquel trance y rendir a aquella hembra tan voraz y duradera; pero yo sobre excitado me sentía al límite y de pronto noté un estremecimiento muy intenso, sin poder reprimir por más tiempo mi primer orgasmo producto de una cópula completa.</p>
<p>Descargué toda mi leche dentro de su concha y como ella parecía aún pletórica y tensa, continué machacando su coño con todas mis fuerzas con el mazo otra vez duro como el granito, hasta que alcancé a provocarle unos espasmos que me comprimían la polla como si fuera a ser engullida por un abismo y me confesó aturdida que había tenido una corrida extraordinaria. Después de este atracón de sexo, nos abandonamos en una pequeña pausa, acostados boca arriba uno junto al otro. Nuestro reciente orgasmo, sólo era el preludio de la memorable jornada que nos esperaba, luego nos revolvimos uno contra el otro y entre mimos, arrumacos y caricias, más el deseo instintivo de agotar nuestro apetito la calentura no tardó nada en volver a nuestros cuerpos, de manera que pudimos besarnos con pasión, sosegadamente, agradeciéndonos mutuamente lo que había pasado, pero a la vez alimentando una vez más la excitación, que ya empezaba a renacer nuevamente y estaba encendiendo nuestras hogueras genitales.</p>
<p>Lucía, al sentir que mi pija se había recuperado casi al instante, se encaramó sobre mí, besándome las orejas, diciéndome entre palabras apasionadas y amorosas que era el momento de volver a follarla.</p>
<p>-¡Cógeme mássssss, amor mío! ¿No era eso lo que querías? ¡Ya puedes metérmela hasta que se me salga por la boca!</p>
<p>Sus palabras calaron en mí, poniéndome totalmente a tope, listo para ensartarle una nueva cornada, abrí sus piernas y vinieron a mi memoria escenas de pelis porno donde lamían coños, traté de emular dicho trabajo jugando una y otra vez con los labios de su sexo, introduciendo mi lengua en el, sabiendo que me estaba yendo bien en dicha faena, porque podía corroborar eso al escuchar los gemidos que lanzaba Lucy al paso de mis labios por toda su vulva, olvidándose por momentos de mi verga que aún seguía ahí, esperando ser mimada por su aliento.</p>
<p>Manipulándome completamente, ella sabía que estaba a su disposición por lo que tomando el control de la situación, se incorporó y descendió una vez más pero sin dejar de darme la espalda, hasta que mi pene quedó a la altura de su gruta y asentando su sexo suavemente sobre él, me permitió disfrutar centímetro a centímetro de la penetración, hasta llegar a clavarse completamente toda mi verga en sus entrañas, en una inmensa cópula que nos proporcionó un tremendo placer, acompañado de la vista que yo disfrutaba de la penetración cada vez que ella inclinaba su cuerpo hacía adelante para aumentar el efecto del mete y saca. Podía observar como sus dilatados labios vaginales abrazaban incandescentes el cuerpo de mi miembro, contrayéndose a medida que se deslizaba mi pene inflado entre ellos, repitiendo una y otra vez. Este espectáculo visual, más un incesante galopeo nos llevó al clímax de una manera fenomenal, entre quejidos y rugidos de placer, que podían haber puesto en alerta a su amiga Carla.</p>
<p>Después de este segundo asalto estuvimos unos momentos relajados y henchidos de satisfacción por nuestra vorágine de deleite sensual, Lucía me premió con una frase de aprobación, orgullosa de haber sido la que me había llevado a esa escalada de placer. Yo le respondí agradecido y subyugado ofreciéndome para eternizar aquella situación, pero ella viendo que avanzaba la mañana y su amiga estaba a punto de levantarse, me aconsejó volver a mi trabajo y evitar cualquier problema con mi familia que impidiera volver a encontrarnos.</p>
<p>-¡Mañana a la misma hora estaré aquí! Le dije con determinación.</p>
<p>Lucía aceptó sin dudarlo y me prometió esperarme a primera hora, advirtiéndome que fuera cuidadoso al saltar por la ventana para evitar ser visto por alguien conocido.</p>
<p>La dejé allá, con su desnudez tumbada sobre la cama, con una sonrisa plácida y feliz en su rostro. Me fui alucinado de lo que había ocurrido entre nosotros, no acababa de creérmelo. ¿Que habría podido ver en mi una mujer tan deseable como Lucy? No es que hubiera muchos habitantes en la isla, pero de seguro que bien se podía haber fijado con otros más adecuados para una aventura de este tipo. Tal vez, -pensé,- había tenido la gran suerte de haberme introducido en su intimidad de una forma tan fácil y desenfadada. Durante los días que todavía estuvieron las dos bellas de vacaciones, cada mañana aparecía sigilosamente, como un fantasma violador, en el dormitorio de mi amiga Lucy. Mi lechita fresca del día, de macho joven y fértil no le faltaba ninguna mañana, era como un desayuno especial que disfrutábamos juntos hasta la hora de dejarla para abrir mi chiringuito. Los dos nos comportábamos como dos seres insaciables de sexo y complicidad. Yo andaba sacando pecho de saber que tenía mi propia hembra y que la satisfacía a diario.</p>
<p>Llegó el día de nuestro último ayuntamiento, recuerdo muy bien que era un domingo a finales de agosto y me introduje en la casa con una extraña sensación de angustia y de deseo. Lucía me aguardaba,   me preguntó con cara de inocente si me gustaría penetrarla en la colita, lo cual me sorprendió gratamente, ya que era el único reducto de Lucy que no había visitado mi polla. Había vivido tan extasiado hasta entonces con lo que me ofrecía que no contaba con esa novedad, al fin y al cabo ella era mi guía y mi maestra.</p>
<p>Entusiasmado con la idea, la tomé por las caderas y le indiqué que se colocara a cuatro, cuando me ofreció su trasero y contemplé el boquete cerrado de su culito, enfilé mi pija bien erecta hacía su agujerito sin acertar a introducirlo por la estrechez y cerrazón que presentaba. Ella me ayudó una vez más.</p>
<p>-Espera Oliver, cariño, ¡tienes que prepararme un poco antes! -Me avisó amorosamente. -¿Qué quieres que te haga? -¡Acariciarme como si fuera mi almejita, mi amor! No quise oír más, le propiné unos lengüetazos que la hacían estirar su bonito cuerpo, luego le introduje un dedo untado de su jugo, a continuación fueron dos y el efecto no tardó en manifestarse, pues conforme iba rozando su esfínter se le distendía y hacía que su abertura se dilatara en condiciones para volver a intentar la introducción de mi gruesa verga. Le acomodé la punta de mi pene y conseguí meterle una buena parte del banano en su culito ansioso y febril.</p>
<p>-¿Qué tal ahora Lucy?  Le pregunté triunfalmente. -Mmmm! Que preciosura, que gusto me das Oliver. . . .Siii, ¡ya puedes! Exclamó ella.</p>
<p>Una vez que hube franqueado su cavidad anal, empujé y logré meterle toda la cabeza de mi polla, ella comenzó a elevar su colita procurándose el mejor ajuste y yo enardecido por la nueva sensación que me producía el abrir sus carnes prietas y ardientes, azuzando mi polla hacia su interior, deslizándola con cierta suavidad sin que ella sintiera dolor alguno.</p>
<p>Fui sacudiéndole penetraciones cortas a un ritmo pausado, envainándole hasta la mitad de mi falo, gozando de los últimos espasmos; a la vez le acariciaba con mis dedos su pitoncito duro y excitado, arrastrándola así conmigo hasta el éxtasis de otra corrida que me extrajo los pocos restos de esperma que contenía mi cuerpo. Todo acabó entre sus ayees de gozo y una especie de bramido de placer que solté yo al culminar mi agitación.</p>
<p>El final de nuestro encuentro estuvo plagado de emociones fuertes, estuve unos momentos extenuado y triste abrazado a ella, intentando perpetuar nuestra unión y confesándole a Lucy todo lo que había significado mi apareamiento con ella y lo difícil que me resultaba renunciar a seguir teniéndola.</p>
<p>Autor: Yerbabuena</p>
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		<title>Una chica morena y sensual</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Apr 2010 10:10:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hola amigos, soy un fiel lector de estos relatos, de los cuales me han servido para aprender cosas sobre el sexo. Soy un chico de Venezuela, tengo 18 años, soy moreno, delgado, con un buen abdomen y simpático, pero lo que interesa es el relato que les contaré y que me ocurrió hace poco, cuando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola amigos, soy un fiel lector de estos relatos, de los cuales me han servido para aprender cosas sobre el sexo. Soy un chico de Venezuela, tengo 18 años, soy moreno, delgado, con un buen abdomen y simpático, pero lo que interesa es el relato que les contaré y que me ocurrió hace poco, cuando aún no había tenido sexo y me dedicaba solo a masturbarme pensando en chicas de mi edad.</p>
<p>Desde el bachillerato conocí una chica, ella es morena, 1.70 de estatura, buenos muslos, unos senos que no son grandes, pero con unas aureolas color rosa coronados por unos buenos pezones, un culito bien paradito y una bella sonrisa… solo la trataba como una amiga, bromeábamos, nada de otro mundo. </p>
<p>Aprobamos el bachillerato, ingresamos a la misma universidad y quedamos en secciones o cursos diferentes, por lo que ya no charlábamos mucho. Un día por mensaje de texto por el celular nos empezamos a escribir. Mensajes iban y venían de cosas comunes y sin importancia, hasta que un día me llegan uno que le dolía la espalda y que estaba estresada- yo me ofrecí a darle unos masajes, pero se lo dije con doble sentido y ella se fue por el lado que yo quería y de pronto estábamos hablando de sexo, sobre su cuerpo, si ella se masturbaba, en fin… ¡todo!</p>
<p>A través de los mensajes nos fuimos calentando, yo la hablaba de cómo le haría un buen sexo oral, como la penetraría… Todo esto dio como resultado que ella se decidiera a tener sexo conmigo.</p>
<p>Tan pronto como me dijo busqué la manera de que mi casa estuviera sola para poder cogérmela allí, mi madre iba a trabajar al igual que mis hermanos, los cuales unos iban a clases y otros a trabajar.</p>
<p>El día llegó, fue un 16 de julio más o menos, acordamos que la iba a buscar a la parada de buses, y así ocurrió; allí estaba ella con un pantalón pescador que hacía que se le marcara su hermoso culo, una blusita (franela), nada más verla se me puso erecto. En el camino a mi casa charlamos de cosas irrelevantes, llegamos a mi casa, la tomé de la mano y la llevé a la habitación.</p>
<p>Adentro la tomé de la cintura y comencé a besarla, primero tiernamente, poco a poco, besaba su cuello y la parte superior de los senos, mis manos dejaron su posición inicial y se aventuraron hacia su hermoso culo, los cuales amasaba, apretaba, unía y separaba…</p>
<p>Era el momento de excitación total, ya los besos era fogosos, llenos de lujuria, nuestras lenguas se unían y jugaban, mis manos se turnaban, una en sus pechos y la otra en su culo, ella me tomaba y me atraía hacia ella, fue ella quien tomó la iniciativa y me despojó de mi camisa, yo le quité su franela quedando delante de mi sus senos que estaban sujetos por un brassier muy sexy, la recosté de la cama y allí se lo quité, mi boca se apoderó de ese hermoso pezón, el cual le propiné lamidas, succioné, le di pequeños mordiscos y pellizcos, a esta altura ella estaba excitada y gimiendo.</p>
<p>Mi recorrido por su cuerpo fue descendiendo con besos muy calientes, primero por su abdomen, ombligo hasta llegar a su cuca, pero antes tuve que retirarle el pantalón, debajo de estos tenía una mini tanga y un pequeño triangulito que terminaba en una tirita y se perdía por sus nalgas, seguí mi descenso, mi legua recorría el muslo por su parte interna, y por los costados de su vagina sin llegar a tocarla, haciéndola excitar… Hasta que mi legua pasó por su entrepierna, la cual besé por encima de su fina prenda íntima y mi lengua fue testigo de su humedad y lo caliente que estaba, pidiendo a gritos mi verga…</p>
<p>Le retiré su prenda íntima y a mis ojos se mostró una cuquita cerrada, depilada y suave, no me resistí y me abalancé con mi legua, deleitándome con sus fluidos, mi lengua ascendía y descendía por sus labios mayores lentamente, con mis manos separé los labios mayores, quedando a mi alcance los labios menores y ese clítoris, este último no perdí tiempo en lamerlo, haciendo círculos con mi lengua sobre el, lo succionaba, con mis labios los aprisionaba, mi mano me ayudaba- introducía un dedo en su vagina (ella era virgen también) pasaba mi lengua por su orto o ano para dilatarlo, e introduje un dedo en el, volví a mi posición inicial con el clítoris, hasta que su cuerpo me decía que estaba por correrse, empezó a temblar y yo no dejé de tomar sus jugos.</p>
<p>Le dije que le tocaba a ella satisfacerme y así lo hizo, tomó mi pene, el cual es de tamaño normal, pero duro y me empezó a masturbar, de arriba abajo iba su mano, y sin avisar lo introdujo en su boca, parecía una experta, con sus labios apretaba y succionaba mi glande, también lo metió completo llegándole mi pene hasta su garganta, mi mano la ayudaba en su movimiento de cabeza, así duramos un rato y yo aguantando para no correrme… </p>
<p>Paramos y la acosté boca arriba y abrí sus piernas, estaba ella regalándome su conejito, lleno de fluidos, le coloqué una almohada debajo de sus caderas para tener una mejor posición para penetrarla, como era virgen comencé provocándola, con mi pene acariciaba su clítoris, jugaba en su vagina, cuando ella me pregunta: ¿Por que eres tan malo?, penétrame de una buena vez.</p>
<p>Así lo hice, lentamente para sentir su vagina tan estrecha y amoldándose a mi pene, cuando lo tenía todo adentro, comencé el bombeo suave hasta aumentar la velocidad al ritmo de sus gemidos, así lo hice varias veces, alternando la velocidad, con el éxtasis…</p>
<p>Cambiamos de posición yo me acosté y ella se montó encima de mi pene, ella estaba como en otro mundo, porque no podía cabalgarme, yo la tomé de la cintura y subí mi tronco y así la penetré, mis movimientos eran los más rápidos posible y su cara me decía que lo disfrutaba, hasta que sentí de nuevo su cuerpo convulsionarse y derrumbarse…</p>
<p>Estaba teniendo otro orgasmo y con el yo me detuve, esperé a que se calmase y me salí de esa posición, yo también quería acabar, la volteé y la puse en 4 o en perrito, y así se la dejé ir, cuando empecé mis movimientos ella me detuvo, que estaba exhausta y no podía más, ella se acostó y yo me masturbé hasta eyacularle en los pechos y la cara, que cantidad de semen salió…</p>
<p>Yo quedé cansado, nos cambiamos porque mi mamá estaba por llegar y la acompañé hasta la parada.</p>
<p>Ha habido otros encuentros, pero ese no lo olvidaré, espero que les haya gustado mi primer relato.</p>
<p>Autor: Víctor</p>
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		<title>La amiga de la familia</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Apr 2010 10:10:03 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Tengo que decir que lo que voy a contar, sucedió realmente. Yo hoy tengo 37 años, y me he decidido a contarlo, porque creo que nadie se molestará, sobre todo la protagonista, junto conmigo, de esta historia, ya que lamentablemente murió hace algunos años. Por esa razón, omito nombres. Todo comenzó cuando yo tenía 18 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tengo que decir que lo que voy a contar, sucedió realmente. Yo hoy tengo 37 años, y me he decidido a contarlo, porque creo que nadie se molestará, sobre todo la protagonista, junto conmigo, de esta historia, ya que lamentablemente murió hace algunos años. Por esa razón, omito nombres.</p>
<p>Todo comenzó cuando yo tenía 18 años. Por aquel entonces, yo estaba experimentando ese fuego que sólo se siente al amanecer de la adolescencia. Ella era amiga de la familia, de unos 36 años, más bien baja, 1.55 cm, con unos pechos que a mí me volvían locos, grandes y hacia adelante, y un buen culo. De cara no era muy agraciada, pero sí muy pícara. Tengo que decir que lo que sucedió, no fue por iniciativa de ella, sino más bien por mi terca insistencia.</p>
<p>El hecho fue que con motivo de las fiestas patronales de mi pueblo, ella se desplazó desde su ciudad, hasta mi casa con la idea de pasar unos días con nosotros. Su habitación estaba junto a la mía, y la utilizamos normalmente como cuarto para ver la televisión. Por ese motivo, por las noches yo permanecía en su habitación un rato, viendo la TV., mientras ella acostada, me acompañaba. En los primeros días, yo me excitaba muchísimo viendo su enorme sujetador, colgando de un lado de la silla de la habitación, y ella me lo notaba, pues yo estaba en pijama, y ya se sabe.</p>
<p>Yo aprovechaba cuando se iba al baño para oler su ropa interior, ese aroma que dejaban sus tetas en el sujetador, esas minúsculas bragas, (en esos días no se usaban por aquí los tangas, como ahora). Luego le hablaba de que me gustaría follarla, y ella una y otra vez me decía qué era lo que veía en ella, que yo tenía unas cuantas primas muy buenas, algo mayores que yo, no mucho, que seguramente estarían encantadas de follar conmigo. Yo la verdad, lo veía difícil, y además se me caería la cara de la vergüenza, si me rechazaban, así que lo más seguro, y rápido para mí era seguir insistiendo.</p>
<p>Una noche me dijo si quería ver la TV. desde su cama, así que me senté al borde, apoyando mi espalda en el cabecero. Al rato, ella al ver mi pene tieso, me dijo si sabía como aliviarlo, y yo le dije que no. Entonces me bajó un poco el pantalón del pijama, y comenzó a acariciar mi pene. Yo sentí un escalofrío en la espalda, que era nuevo para mí. Siguió con sus caricias, cada vez más rápidas, hasta que en unos minutos, tuve mi primera corrida, la cual fue a parar toda en sus manos. Esa noche dormí como un recién nacido.</p>
<p>Seguimos con esa práctica unos dos días más, hasta que una noche, insistí en metérsela por la vagina, a lo cual ella, después de tanto insistir, accedió. Yo creo que esa vez no llegué a metérsela, pues nada más estar encima de ella, chupando sus enormes tetas, y el roce de mi pene, con los pelos de su pubis, me corrí como nunca. Como la experiencia fue muy corta, acordamos repetirla al día siguiente, ya que mis padres irían al baile de las fiestas, y yo podría estar toda la noche en la cama con ella.</p>
<p>Durante el día siguiente, ella se cruzaba conmigo por los pasillos de casa, o se hacía la encontradiza, y levantándose la falda, me dejaba ver unas bragas minúsculas, que dejaban salir los pelos del pubis por todos lados. También, y cuando mis padres se iban a trabajar, se quitaba el sostén, y caminaba por la casa solo con una camiseta larga, que le llegaba un poco más abajo del culo, con lo que yo fácilmente notaba la figura de sus pechos balanceándose dentro de su camisa. Todo eso me ponía de lo más cachondo, pero ella me tenía prohibido masturbarme hasta la noche.</p>
<p>La noche siguiente, la tengo grabada a fuego en mi mente. Después de cenar, mi hermana pequeña se fue a dormir, por lo que yo me metí enseguida en la cama con “la amiga de la familia”. Totalmente desnudos comencé a chupar sus tetas, y con una mano, acariciaba su vagina, intentando con sus indicaciones, tocarle el clítoris. Ella mientras comenzó a masturbarme muy suavemente. Su intención no era otra que hacerme correr, para que luego pudiera completar mi penetración vaginal. Así fue.</p>
<p>Después de correrme sobre ella, y aún con el pene tieso, ella me guió hasta la entrada de su vagina, que aunque sólo la había tocado muy levemente con mis dedos, se encontraba bastante mojada. El pene, que por aquel entonces ya lo tenía más o menos del tamaño actual, unos 16 cm., se introdujo en ella con una suavidad increíble.</p>
<p>Me estuve moviendo sobre ella al principio muy rápido, hasta que ella me dijo que me calmara, que sino me iba a correr demasiado pronto. Ella gemía, primero muy calladamente, para ir subiendo de tono poco a poco, hasta que me corrí en su interior, aún recuerdo esa corrida.</p>
<p>Ella que tenía sus piernas cruzadas sobre mí, se desplomó, y yo sobre ella. Después de descansar no sé por cuanto tiempo, me dijo que me pusiera boca arriba, poniéndose ella sobre mí. Al instante ya tenía mi pene erecto, y ella se lo introdujo nuevamente en su vagina, iniciando unos movimientos pélvicos, que me excitaron increíblemente.</p>
<p>Yo mientras tanto le agarraba las tetas, chupándoselas con desespero. Ya cuando estaba a punto de mi tercera corrida, y habiendo tenido ella un nuevo orgasmo, se sacó mi pene, poniéndolo entre sus pechos, haciendo lo que se conoce como una “cubana”, terminando yo por chorrear de semen sus tetas y cara.</p>
<p>Por increíble que parezca, después de todo un día de aguantar sus provocaciones, todavía me quedaron ganas de otro, y ella me dijo de probar a cuatro patas, así que me puse detrás de ella, y fue ella la que la introdujo en su “chocho”. La agarré por la cintura y comencé un mete y saca muy lento, gozando cada centímetro de su vagina.</p>
<p>No sé por qué, pero esa postura me excita mucho más que las anteriores. Entonces le dije de cambiar porque me iba a correr muy fácil, así que esta vez, se sacó mi pene y lo empezó a lamer, hasta metérselo todo en la boca, mientras me acariciaba los huevos.</p>
<p>Estuvimos así como 5 minutos, girándose poco a poco hasta que tuve su vagina junto a mi cara.<br />
Me dijo, “chúpamela”, y fui directamente al asunto, comenzando primero con la punta de la lengua, hasta acabar por meterla toda en su vagina, chupando sus jugos. Ella se retorcía con mi pene en su boca, y eso me ponía a tope, hasta que ambos terminamos por tener una corrida monumental.</p>
<p>Ya casi de madrugada, me volví a mi cama, quedándome el mejor recuerdo de mi iniciación sexual con la “amiga de la Familia”. Luego tuvimos más ocasiones, en las cuales me enseñó más cosas, sobre todo en verano, mientras pasábamos las vacaciones en la playa, pero esas son otras historias</p>
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		<title>Una mañana de invierno</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Apr 2010 10:09:35 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Esa mañana no era una mañana cualquiera. Cogí los preservativos y los guardé en el bolso del trabajo, porque como he dicho, esa mañana no era como las demás. No fui a trabajar, pues tenía una cita, una cita para desayunar. Cuando llegué a su casa, llamé al timbre y me abrió Merche en bata. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esa mañana no era una mañana cualquiera. Cogí los preservativos y los guardé en el bolso del trabajo, porque como he dicho, esa mañana no era como las demás. No fui a trabajar, pues tenía una cita, una cita para desayunar.</p>
<p>Cuando llegué a su casa, llamé al timbre y me abrió Merche en bata. Nunca la había visto en pijama, siempre habíamos quedado en la calle para charlar, bailar, ir al cine, pero siempre en la calle. Era nuestro primer encuentro en su casa.</p>
<p>Me invitó a pasar y a sentarme en su salón, mientras ella iba a prepararme un café. Me senté en su sillón, y me entretuve viendo la televisión, nada interesante a esas horas de la mañana. Cuando volvió me ofreció el café y me dijo si quería algo para comer. Se notaba en el ambiente que era nuestra primera vez juntos, ambos sabíamos para que estábamos allí, pero ninguno se atrevía a empezar. Me tomé el café y mientras tanto ella acabó de planchar unas prendas que tenía en la tabla. Cuando terminó se sentó a mi lado y sin más palabras nos besamos. Fue algo instintivo, mis manos comenzaron a desnudarla mientras nuestros labios y nuestras lenguas jugaban. Estaba ansioso por ver esos pechos con los que tantas noches me había masturbado. Le quité la bata de casa rápidamente y desabroché el sujetador que llevaba. Me encantaban sus pechos, ahora los tenía en mis manos, tocándolos. Bajé mi lengua hasta ellos y comencé a lamerlos, a chupar esos pezones que tan loco me habían vuelto esos días de playa y bikini. Ahora los tenía en mi boca. Estaba excitadísimo, ella empezó a lamerme el cuello y la oreja, y me ponía cada vez mas a mil. Me quitó la camisa y me tumbó en el sofá, se tiró encima de mí. Ella tan solo llevaba unas braguitas blancas y yo los pantalones con mi pene totalmente erecto que asomaba la punta por el pantalón. Comenzó a rozar su entrepierna con la mía mientras me seguía lamiendo el cuello. Le encantaba sentir el bulto entre sus piernas, rozarse la estaba poniendo a mil y a mi también. Bajé una de mis manos por su espalda hasta su culo y lo metí por dentro de la braguita, notando su culo totalmente abierto y un poco más abajo su coñito ardiendo y empapado. Fue la primera vez que le toqué el coño y nunca se me podrá olvidar el tacto de ese coñito empapado.</p>
<p>Con su braguita puesta comencé a masturbarla a lo que ella respondió quitándome los pantalones y liberando mi polla de toda la presión. Seguí masturbándola y ella hacía lo mismo conmigo. Estábamos a mil, cuando de repente noté perfectamente como le venía el orgasmo. Empezó a moverse más y más rápido, su coño estaba ardiendo y comenzó a correrse. Gemía como nunca la había podido imaginar, esa imagen me puso a mil, por lo que acto seguido y ella sin parar de masturbarme, me corrí.</p>
<p>Había sido genial, pero la cara de Merche me decía que no iba a quedarse así el asunto. Se levantó del sofá, se bajó las braguitas mojadas y me agarró de la polla, aun algo erecta y me dijo que me levantara. La imagen de los dos desnudos, por su pasillo, ella agarrándome de la polla y yo detrás se me quedará en la memoria para siempre. Era como si estuviera viviendo mi propia película porno. Me llevó al baño, me limpió un poco con una toallita y de nuevo me agarró hasta ir a su cama.</p>
<p>Me puso en un lado de la cama y me dijo que no me moviera, que sólo observara. Se sentó en el otro lado de la cama, y comenzó muy lentamente a acariciarse todo el cuerpo. Ahí estábamos los dos, en su cama, un sueño hecho realidad. Yo completamente desnudo, después de haberme corrido y ella totalmente desnuda, y masturbándose para mí. Me estaba poniendo cada vez mas caliente verla como abierta de piernas se acariciaba y metía un dedo mientras me miraba con esa cara de deseo. Mi polla empezó a crecer de nuevo, a lo que ella al verla erecta se dirigió hacia mí, abrió un preservativo, me lo puso y se sentó sobre mi polla. Notar mi polla erecta dentro de su coño ardiente fue una sensación que tampoco podré olvidar. Aunque lo que vino después fue aun mejor. Comenzó a cabalgarme de tal manera que creí que me correría en el momento. Pero entonces desaceleró el ritmo y empezó de nuevo suavemente para ir aumentando cada vez más, cada vez más. Mis manos sujetaban sus tetas y ella totalmente entregada a subir y bajar por mi polla se le iba incrementando el tono de los gemidos. Estábamos a mil, después de un poco, la sujete por el culo y la dejé quieta un poco subida, lo justo para comenzar desde abajo a arremeterla a un ritmo que no pudimos aguantar. Gritaba como nunca la pude imaginar en mis sueños eróticos, noté como una oleada de flujos inundaba mi polla y supe que ese era el momento que tanto había soñado, no pude contenerme mucho más me corrí, pero de una forma que jamas había probado, me corrí dentro del coño de una tía. Para mí fue especial y siempre la recordaré, pues esa mañana de invierno dejé de ser virgen.</p>
<p>red4knight</p>
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		<title>Alizita</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Apr 2010 10:09:08 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La conocí en el barrio donde vivíamos, era la hija adoptiva de un matrimonio de dos personas semi-lisiadas. Su aspecto era frágil sin ser pequeña, era más por su personalidad retraída, asi y todo me excitaba. Alicia era su nombre, después de arduas y largas incongruencias para intentar ganármela , utilicé una estrategia, presentándole a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La conocí en el barrio  donde vivíamos, era la hija adoptiva de un matrimonio de dos personas semi-lisiadas. Su aspecto  era frágil sin ser pequeña, era más por  su personalidad  retraída, asi y todo  me  excitaba.</p>
<p>Alicia era su nombre, después de arduas y  largas  incongruencias para intentar ganármela , utilicé una estrategia, presentándole  a un chico que de movida  la iba a llevar  a la costa  de viaje  dado que de casualidad ella también iba para ver  a sus padres  que estaban veraneando.</p>
<p>El tipo sin perder tiempo intento montársela  durante el trayecto , ella por supuesto no acepto, no por no estar caliente sino y a mi entender  no  sabía que hacer…<br />
Hice de “celestino” y compadeciéndola  intente  hacerle entender que ella debería mejorar su condición de  sensualidad  para conquistar un hombre, dado que este no le dió mas atención  despues del fallido intento de cojersela…..,   y de paso me excitaba escuchando  sus viejos relatos de tontos amoríos los cuales  se los sacaba más como interrogatorio que de extrovertida fuera ella.<br />
Se notaba  que le costaba sincerarse, y no todos “los jugadores formaban la barrera “,se le corría alguno. Asi solo me contó su  experiencia con un noviecito que tuvo y por el cual me di cuenta  que estaba 0 Km. en pijas y de un  intento fallido de violarla , vaya uno  a saber……..</p>
<p>Después de calentarme con ella   y proponerme  cojerla,  tras varias negociaciones la lleve  a pasear en mi auto, diciéndole que me acompañe  a ver un cliente   lejano,  pero  ese trayecto  me daba dos horas o mas de maniobras  para seguir  aflojándola  y excitarnos  mutuamente .<br />
En esa época su madre me llevaba la contabilidad de mi negocio  y me fue fácil convencerla  de que la dejara que me acompañe. …… ante su temor y el mío , porque era casado  y los vecinos podían hablar si se enteraban , trate sin correr riesgos de llevarla para el terreno de calentarla y dejar la idea  por si pasaba algo , de que fue  un mal entendido,…para eso le preguntaba  interrogándola , que como fue que fallo (¿)  como no pudiste ser mas sensual…… Por supuesto  ella le dijo lo que quiso.……..)</p>
<p>Tome por la  estrategia para explicarle de cómo tenia ella que seducir a un hombre, el idioma fue crudo: ” te voy a enseñar a tocar una pija” , a ella le costaba que yo lo hablara asi pero estaba decidido a  jugarme salga lo que salga-<br />
Asi que le explique que debía tocarlo en la bragueta sobre el pantalón que eso hacia que el hombre se calentara(ni yo creía lo que le decía y seguro que ella tampoco pero ya estaba en el baile y le metí para adelante…….)</p>
<p>Le agarre la mano y se la puse en mi bragueta , me estaba tocando mientras manejaba , pero era más apoyo de mano que deslizarla,  para eso fue bastante no quería asustarla y la deje caliente por ende yo también …<br />
Me contó que venia de una relación terminada con su exnovio. Gustavo que ahora se encontraba en España y que más allá de los toqueteos típicos de novios nunca había pasado nada.</p>
<p>Mi cabeza volaba a mil, mi calentura por ella era mayor, no se si por el peligro que representaba la adrenalina  por  su familia  o la mía , lo enfermizo  de poder cojerla  que me parecía imposible , pero me jugué por completo.<br />
Asi en esa salida me contó que una vez tuvo una mala experiencia  sexual entre cabildeos  que me costaban una enormidad entender.,  fue con unas personas que la hicieron subir a un auto, y abusaron de ella , después de manosearla  le acabaron en la boca.<br />
Mi pija estaba recaliente y menos que ternura , creo que yo estaba con los abusadores , solo quería cojerla,</p>
<p>Trate de inventar nuevamente  para seducirla   y le enseñe que para gustar  le tenia que tocar por encima del pantalón  la fija  lentamente ,  despacio, era una manera  que  ella le demostraba a su pareja que le gustaba como hombre (¿) creo que ni ella lo creía……. pero era el tema era atacar  y de atacar de cualquier forma había quemado las naves , ya no había mas regreso.</p>
<p>Asi le agarre la mano  como quien no quiere la cosa, la pase por mi pantalón,  mi pija ya estaba parada  ella la sintió y entre boludeo y boludeo le dije que asi debía hacerlo. Asustada ella la saco de inmediato lo deje ahí  como que fluía y era lo mas natural del mundo.<br />
Conversamos de otras cosas, para después dejarla  y me  fui para mi casa.<br />
Nuestra segunda salida   fue después de  tres días  en que pensaba , en su familia,… la mía  y que iban a hacer mierda  si nos encontraban, me llamo y  la calentura fue más,….volvimos a salir .</p>
<p>Hasta ahora solo me había tocado la pija en clases de “instructivas” de cómo ella con 18 años podía  hacerle gustar a un hombre…la cite y fuimos a escondidas a un plaza  de  Lomas  de tarde a noche con el miedo  de su familia , de mi familia y sumado  al miedo también  de que nos garchen a los dos  algún par de ladrones, le quise enseñar a besar metiéndole la lengua adentro de la boca, en ese lugar a oscuras me la apreté y ella lo único que decía era no,.. no,.. no,  pero yo sabia  que era si…</p>
<p>Así estuve un par de horas y nos fuimos, ella seguro que mojada y yo con un dolor de huevos impresionante.<br />
Llegue a casa y me vacié en mi mujer que la muy guacha por suerte me dijo que si.<br />
Yo creo que su remordimiento, por apretar con  un tipo casado más mi cagazo por todo lo que les mencione anteriormente es que  dejo de llamarme y  yo no insistí .Como si nada seguía  llevándole los papeles  al estudio donde su madre (renga de mierda y cuasi puta) me llevaba la contabilidad y donde estaba su hermana Claudia que después más adelante me la cogí-………….esa es otra historia.<br />
Así pasaron los días hasta que me volvió a  llamar, supuse que ya estaba caliente  como para  el ataque final, la cite, y vino.<br />
Le explique que la iba a llevar a un hotel alojamiento donde la iba a llevar aquel  pelotudo  en a esa oportunidad,  por dentro pensaba, que el único pelotudo seguía siendo yo….</p>
<p>Ya en el hotel le dije lo que todos decimos “ponete cómoda,” yo me quite los zapatos  encendí  la TV   y como corresponde estaban cogiendo como locos en el canal porno, (que se puede pedir en un hotel alojamiento),  ella que no miraba y seguía vestida con 33 grados dentro de la habitación.  Yo recaliente por la película y por ella….la ayude a sacarse  el tapado y así la empecé  apretar, con besos y caricias.<br />
Al principio  abría un poco la boca y me metía la  lengua, pero parecía  que se asfixiaba no se si de la calentura pero se ahogaba……..así estuve del turno una  hora apretándola<br />
La calentaba  la dejaba y mis huevos se llenaban de dolor  de tanto pararse la pija y bajarse. hasta  que le empecé a tocar el culo por arriba de la ropa y después  quise tocarle la conchita , por sobre la panti, la bombacha la pollera  me costaba más a mi que a ella , hasta llegue a pensar , basta hasta acá llegue….me voy.<br />
Se me ocurrió con esa sarta de boludeces  y entre  a sacar la pija para enseñársela y hacérsela tocar  por afuera, salió corriendo y  se  encerró en el baño quedando  yo con la pija afuera colgándome. Después de diez  minutos  salió  (creo que fue a limpiarse la mojadura que tenia en su conchita).<br />
Cuando sale me hago el indiferente  al principio , ella se sienta en la cama , pero mi calentura era mayor  me le vuelvo a acercar , no la podía dejar escapar , tenia que hacerle algo, saco otra vez la pija y se la hago tocar , ella más mansita y condescendiente  la acaricia por arriba y   le enseño a moverla para arriba y para abajo, así  empieza a moverla , pero sin gracia, realmente Dios la hizo a esta mujer sin gracia,  después de moverla y yo aplaudirla como si estuviere haciéndolo mejor que Pamela Anderson, le quise hacer sentir la pija en el cuerpo ,  sobre toda esa maraña de ropa , que era su brasee, pollera, medias, zapatos camisa,  que si ,,que no ,…que si…. que no….., se imaginaran   estuve otra hora…………………<br />
Ya cuando le logre bajar hasta la mitad de sus piernas la medibacha  (como en una lucha de sumo), le puse la pija entre las medias panti la bombacha y la concha, fue milagroso, cuando ella la sintió se quedo quieta, como  si tenia miedo a que se le metiera  de golpe, que se yo………<br />
Me dejo hacer, me pajee  rozándole toda la ropa, a esa temperatura yo medio vestido ella vestida había un olor  a sexo sin explotar  y de repente sentí como me venia, sin preguntarle  le acabe entre bomba chita y pantis, salpicándola y manchando con mi leche  su ropa piernas y pared  donde la tenia de pie apretada.<br />
Se fue al baño, se limpió y me recosté  en la cama pensando en que quilombo ahora si estaba metido….termino nuestro turno y la lleve a la esquina  de su casa, donde antes la felicite por lo bien que había avanzado. en  sus artes amatorias …………….</p>
<p>Así se despidió de mí en silencio  durante el camino ni habíamos hablado……</p>
<p>Después , deje pasar dos semanas más y solo cuando iba al estudio, la saludaba como a otra más , y ella bajaba la vista.<br />
Bueno, pensé para mis adentros, esta no me da más bola , hasta los papeles me los traía otra empleada, cuando solo ella era la encargada, por un lado dije mejor  que quede en la nada  y lo deje fluir….<br />
Pero la cosa no terminaba así, ella se nota que estaba caliente que le gustaba o mi pija  o el sexo , en una palabra quería que la cogiera  Así apareció  un día como si nada a traerme los papeles, no le preste atención  y haciéndome el no interesado la dejaba  esperando y después la hacía pasar , la atendía la saludaba , y  hablando de boludeces  hasta  que se iba. , Pero a mi esta estúpida me calentaba, y  es mas fuerte la calentura que la razón , la seguí  avanzando, hasta también un día en el estudio que trabajaba la apreté contra la puerta , con todos los riesgos que pudieron ser que entrara alguien (ponía  cara como quien se la apreta en una iglesia)  pero nuevamente  la   comencé calentar.</p>
<p>Hay que reconocer que ella quería coger , no hay duda , no se si por mi o porque estaba caliente con 19 años pero quería coger , lo que se negara era solo un argumento que exponía para ella , no para mi…..Ella sabia de mi vida , que estaba casado por más de mis mentiras pero era así.</p>
<p>Me fui a Cuba  por trabajo y placer , luego de mi regreso la cite  sin mas,  llevándola  a un hotel  directamente , ni dijo nada, no me olvido, yo esperaba  nuevamente  que se acomodara, y diera un montón de vuelta, por lo que le ordene ,” voy al baño   cuando salgo te quiero desnuda dentro de la cama”  , y me fui..<br />
Le di tiempo, me duche y  esperando un no como respuestas salgo , pero cuando salgo ,veo que esta en la cama  tapada y desnuda su ropa  en el secreter , me pongo en bolas en dos minutos y me meto, se trato de tapar  pero le metí la mano en la concha  ,ella apretaba  para cerrar  y yo también para abrir  , le dije que se aflojara , la bese, los pechos chiquitos pero lindos  y lo que más me gustaba de esa mujer era esa cara se sumisión que me ponía, no era aceptación era de sumisión, ….más me calentaba , porque no es lo mismo que  una mujer te acepte a otra que te obedezca  …<br />
Se imaginaran trate  de aflojarla que se cerraba no quería , intente puntearla con la cabeza de la pija ella luchaba    y yo  la pija la tenia media doblada no estaba dura , me costaba levantarla  doblarle las piernas para hacerle fondo , ella   estiraba  las piernas…<br />
Hasta que la calce la deje tipo rana trabada con mis brazos y no se podía correr mas para arriba de la cama porque pegaba en el respaldo, y para abajo chocaba con mis brazos., se la apunte  y de un empujón se la metí al fondo , la clave hasta el alma , directo , fuerte  , de un envión……entro como si nada<br />
La concha estaba mojada y empecé a hacerle un vaivén de mete saca con fuerza  y  ella daba la  cara vuelta  de un lado al otro pero sin dolor para sorpresa mía<br />
Yo creí que mi pija la iba a partir ,pero esta mina tenia la concha grande de nacimiento, se la metía desde el principio al final y como si nada , si no hubiera visto el himen en la cama  manchada ,pensaría que me había estado mintiendo todo este tiempo.<br />
Así llegue hasta que acabe entre su estomago y le refregué la leche por todos los pechos,<br />
Se quedo quieta me pregunto si me había gustado , y  yo la miraba y decía,, tanto lío para esta pelotuda..<br />
Así seguí para otro polvo en el cual ella estuvo más fogosa y hasta acabo dándome las gracias…..<br />
Recuerdo que en mi incredulidad,   hacía el avión levantaba las piernas y los brazos con la pija en ella metida y como si nada ,doblada ……. que concha!!!!!Llego un momento después de acabar  me quede en la cama con la curiosidad  de porque la tenia tan grande, le metí dos dedos tres dedos  cuatros dedos y la pajeaba..Volvió acabar con mis cuatros dedos adentro…que concha Alicita, que concha.<br />
Mi ultima vez con ella fue cuando me entere que estaba de novia , vaya a saber con quien, y la invite a tomar un café , mentira, otra vez al  motel,  con ella no queriendo, pero esta oportunidad era real, pero era tan pelotuda que fue igual<br />
No se desnudo, supongo por respeto al novio? , solo se que saque  la pija y  se la hice chupar así  entrecortado  porque aflojaba  espaciaba y  agarraba  otra ves  , pienso que  más para irse  que de placer  Así estuve con ella de rodillas  chupándomela , de repente  no pude más y le acabe dentro de la boca .Al primer chorro  corrió la cara, después intento levantarse , se quedo ….…nunca más la vi.</p>
<p>AUTOR CHALY SURES</p>
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		<title>El primer orgasmo</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Apr 2010 09:41:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Eroticos]]></category>
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		<description><![CDATA[Nos conocimos en la escuela hace algún tiempo, aun lo recuerdo como si fuera ayer, de piel clara cabello largo, negro, de estatura media y con unas piernas hermosas, vestías siempre de forma muy casual, definitivamente eras tu misma, sin pretender ser nadie mas, desde el primer momento en que te vi, se dio una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nos conocimos en la escuela hace algún tiempo, aun lo recuerdo como si fuera ayer, de piel clara cabello largo, negro, de estatura media y con unas piernas hermosas, vestías siempre de forma muy casual, definitivamente eras tu misma, sin pretender ser nadie mas, desde el primer momento en que te vi, se dio una química extraña entre los dos, nos tratamos en algunas ocasiones pero solo como amigos, aunque esa amistad pudo haber llegado a mas, pero el destino nos llevo por caminos diferentes.</p>
<p>Nunca perdimos contacto, gracias a la tecnología actual entre el correo y los mensajes de celular, nuestra amistad seguía solida, compartíamos nuestras vivencias y nuestros problemas y siempre estabas ahí para escucharme, incluso en alguna ocasión te visite en tu casa y lleve algún regalo; ambos sabíamos la atracción que ejercía uno sobre el otro, aquellas charlas y aquellos correos subían de tono cada ves mas, después fueron las fotos que guardo con tanto recelo.</p>
<p>Pero el tiempo sigue implacablemente y un día me dijiste que tenias un nuevo amor y que pronto te casarías con el, lo harías de blanco y siendo virgen como siempre lo quisiste, me alegre mucho por ti por que al fin tendrías a alguien que te amara de la forma que mereces, pero también me puse triste al saber que ya no tendría ninguna posibilidad contigo, los celos me llenaron de momento, no lo puedo negar. Tendría que dejar que siguieras tu camino así como dejaste que siguiera el mío, solo que antes de eso tenía que despedirme de ti y por lo menos tomar un beso de tu boca.</p>
<p>Te pedí una sita para poderte felicitar en persona por tu boda, para platicar sobre todas esas cosas que solíamos decir e los correos, tu accediste y nos vimos al final de esa semana, al verte te abracé con fuerza, como se abraza a esa amiga que hace años que no veía, pude sentir tu reacción cuando nuestros cuerpos se juntaron, nos quedamos mudos por un minuto después continuamos con la platica usual,  te pedí que me acompañaras a un sitio mas privado para que pudiéramos hablar tranquilamente sin tener que encontrarnos con nadie mas que nos interrumpiera, pues hacia ya años que no nos veíamos y teníamos tantas cosas que hablar,</p>
<p>++¿Que te parece si vamos a un lugar mas privado para poder hablar?</p>
<p>–¿Por qué?</p>
<p>++Es que no me gustaría encontrarme a alguien del trabajo por aquí, se darían cuenta que salí sin permiso de la oficina.</p>
<p>–Ok, esta bien a mi tampoco me gustaría encontrarme con una de las hermanas de mi novia y le diga a el que me vieron en la calle con otro hombre.</p>
<p>–Solo que no se muy lejos de aquí, tengo que regresar a casa temprano.</p>
<p>–¿Y que lugar sugieres?</p>
<p>++(dude en responder) Que te parece ese hotel que esta enfrente.</p>
<p>Lo pensaste un momento y un una sonrisa accediste.</p>
<p>Tomamos una habitación, dejaste tus cosas sobre la repisa, ambos apagamos nuestros teléfonos, estaba muy nervioso:</p>
<p>++Discúlpame por haber sugerido este lugar, no quiero que pienses mal de mi, quiero que sepas que te respeto y si te sientes ofendida podemos ir a otro sitio.</p>
<p>–No no, calma yo quise venir aquí, además no me parece mala idea por que tengo mucho calor y puedo aprovechar para darme una ducha.</p>
<p>++Pues si quieres te puedo ayudar (dije en son de broma)</p>
<p>Ambos sabíamos lo que sucedía, tantos mensajes por teléfono insinuándonos y esas fotos tan sexys que nos enviamos en el  pasado habían sembrado el deseo en los dos, poco a poco nos fuimos acercando cada ves mas entre platicas triviales y risas, te comenzaste a sacar el suéter, yo te ayude a removerlo por completo, quedamos frente a frente y sin mas que decir, solo baje la mirada, tu continuabas con la platica, por un momento creí que saldrías del lugar, pero en lugar de eso:</p>
<p>–Oye ¿ya no vas a cumplir lo que dijiste? No te quedes sentado y ayúdame a sacarme la blusa.</p>
<p>Yo accedí de inmediato te quedaste solo en ropa interior.</p>
<p>–¿Y que esperas para quitarte la tuya o crees que no recuerdo que dijiste que me ayudarías a bañarme?</p>
<p>Me saque la ropa y te alcance en la regadera, ahí te pude ver  por primera ves completamente desnuda, era una escena única, te veías sensual como solo tu puedes serlo, mi pene reacciono de inmediato a tanta belleza</p>
<p>–ten cuidado con eso, que recuerda que quiero llegar virgen al matrimonio.</p>
<p>++Si claro, no te preocupes, es que soy de de carne y hueso y con todo lo que estoy viendo no puedo evitarlo.</p>
<p>–anda déjate de bromas y tállame la espalda.</p>
<p>++esta bien, preciosa, a una mujer tan bella no se le puede negar nada.</p>
<p>Nos bañamos como si fuéramos dos niños, jugando con el agua sin ninguna lujuria en nuestro actuar, incluso mi erección desapareció completamente, el agua comenzó a enfriarse, el calentador de agua se ensendio, debimos pasar una hora ahí, de repente quedamos frente a frente, de nuevo enmudecí, te mire a los ojos y sin saberlo nuestros labios se unieron en un beso.</p>
<p>Ese beso duro una eternidad para mi, aunque creo que solo eran los nervios por que solo había pasado un instante, nuestros labios se separaron, nos vimos a los ojos por un segundo, te veías especialmente preciosa, tu rostro era perfecto para mi en ese momento  en tu rostro se notaba la excitación de lo sucedido, y sin pensarlo mas repetimos aquel beso, te tome por la cintura con una mano mientras que la otra sostenía tu nuca para que no escaparas de mi, pero tu respondiste rodeando mi cuello con tus brazos, nos besamos mucho tiempo, incluso escuche que el calentador de agua encendía nuevamente,  las carisias continuaban mis manos recorrían tu espalda y tus caderas sin detenerse, ya habíamos perdido todo rastro de pudor, te tomaba por ambas nalgas y las separaba tratando de llegar aun mas abajo con mis manos, tu también me acariciabas cada ves mas, mi pene estaba completamente erecto sobre tu vientre, lo tomaste con una de tus manos y empezaste a masajeármelo, empecé a tocar tu intimidad por encima, se sentía muy tibia y húmeda, con un dedo te acaricie suavemente, separaste tus piernas un poco para permitirme continuar, nuestras bocas solo se separaban para permitirnos respirar o para morder nuestros cuellos,  lentamente uno de e mis dedos se fue introduciendo a tu intimidad, te separaste un poco, pero rápidamente me permitiste continuar, mi dedo te iba invadiéndote y tu respondías con rítmicos movimientos de cadera marcando el ritmo de la penetración,  no tardo mucho en que algo impidiera que avanzara mas, me dijiste al oído,</p>
<p>-espera soy virgen y prometí serlo hasta el matrimonio, creo que tenemos que detenernos.</p>
<p>+no te preocupes, no hare nada que tu no quieras hacer.</p>
<p>Mi boca comenzó a recorrer tu cuello y seguí bajando hasta tus pechos, los bese con delicadeza empezando por los costados hasta llegar hasta tus pezones, tu aprobaste mis caricias tomándome por la nuca para que continuara,  seguí besando así y bajando por tu vientre, intentaste detenerme pero un ágil movimiento me permitió quedar frente a tu intimidad, la bese con dulzura, te quedaste quieta, continúe besado tu intimidad, dejaste que me acomodara para ello, estábamos demasiado excitados los dos como para poder negarle algo uno al otro, con mi lengua empecé a recorrer a todo lo largo, fue una sensación deliciosa para mi, separaste un poco mas tus piernas permitiéndome ir mas adentro, lamí con desesperación y recorrí  tu clítoris en todas las formas posibles, lo bese, lo lamí, la succione incluso lo mordí un poco, estaba tan concentrado en lo que hacia que no puse mucha atención en tus reacciones, solo podía sentir el movimiento agitado de tu vientre que revelaba tu excitación, en algún momento quisiste sepárate de mi pero lo impedí tomándote por las nalgas, estaba tan excitado que no pensaba detenerme ante nada, introduje un dedo en tu interior para masajearte un poco mas, busque en la parte de tu pubis justo detrás de donde nace el vello una zona especial, tuve mucho cuidado de no ir mas allá de tu himen virgen, solo frote lo mas cerca posible de tu punto, la sensación te gusto mucho y movías las caderas cada ves mas rápido, continúe como loco comiendo de tu ser, hasta que sentí que una hola invadía mi boca, era la señal de que habías logrado un orgasmo, seguí besando lentamente y me retire un poco, bese nuevamente desde tu vientre pasando por tus pechos, hasta llegar a tu boca, me besaste y confirmaste lo sucedido, habías tenido el mas delicioso orgasmo de tu vida, me tomaste el miembro, seguías muy excitada todavía, y me dijiste:</p>
<p>-es hora que yo te devuelva el favor….</p>
<p>Mientras te hincabas y empezabas a besar mi miembro, hábilmente con una mano lo masajeabas, te pedí que te detuvieras, estaba ya muy excitado por lo sucedido y no aguantaría ni un segundo mas,  pero eso solo te éxito, seguiste besando y masajeando mas rápidamente, sentí una fuerte contracción, y tu también lo percibiste, sacaste el miembro de tu boca, lo inclinaste hacia arriba y usando solo la punta de tu lengua recorriste lentamente desde la base hasta la punta, no pude contenerme mas y eyacule violentamente un corro de semen caliente que cayo cerca de tu boca y mejilla en parte, lo demás termino sobre tus pechos mezclándose con el agua de la regadera que lo arrastro por tu abdomen y tu vientre.</p>
<p>Te pusiste de pie y nos besamos un poco mas, creo que incluso nos dolían ya los labios por abusar de ellos, pero no importaba nada…..</p>
<p>+++sabes, eres la mujer mas especial que he encontrado en mi vida y me alegra haberte conocido.</p>
<p>—sabes, aunque aun soy virgen, quiero que sepas que eso solo es físico, por que para mi tu eres y serás siempre el hombre con quien perdí mi virginidad….</p>
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